Primero llega casi al oído. Después aparecen el beat, el Hip Hop y unas guitarras que convierten el susurro en descarga. Desde Estados Unidos, gnx75 construye “C.H.A.N.G.E” como si cambiar también significara dejar atrás una versión nuestra mientras el volumen sigue subiendo.
A veces una mala racha no pide permiso para entrar: desordena los planes, atasca las ideas y deja la sensación de estar caminando sin avanzar. murdermart encontró en “LOSER” una salida inesperada y convirtió aquel periodo turbulento en el chispazo que volvió a poner en marcha su maquinaria creativa.
Sink In ya nos había mostrado que sabe poner músculo detrás de la emoción. En “Breathe” vuelve a hacerlo desde otra dinámica: comienza administrando el pulso, deja que la tensión se cocine y, cuando llega el momento, abre las válvulas de una fuerza que la banda estadounidense ya convirtió en parte de su personalidad.
El parentesco puede explicar cómo empezó una banda, pero jamás puede sostener una canción. Orpheus and Apollo lo entiende en “Animal”: padre e hijo comparten proyecto, sí, aunque cuando entran las guitarras esa historia familiar cede el lugar a algo bastante menos doméstico.
“Stretch Bath” no necesita una voz que indique por dónde avanzar. Yr Knives pone a…
Cinco minutos y medio dan tiempo suficiente para pulir una canción. Y’ALL’RE parece mucho más interesada en hacer lo contrario. “Hipster Riot” encuentra personalidad en guitarras ásperas, una voz femenina que puede pasar del canto al desgarro y un tramo final que se niega a encontrar el freno.
Hay bandas que con los años suavizan las aristas; Matriarchs parece haber utilizado el tiempo para descubrir nuevas maneras de afilarlas. “Rot” condensa más de una década de mutaciones dentro del Hardcore y el Metal en una pieza oscura que conserva el golpe mientras deja entrar nuevas texturas.
The Lonely Mts llega desde las alturas de Colorado con “Don’t Forget Me”, una canción que se instala en el Emo sin necesidad de convertir la sensibilidad en fragilidad: guitarras, energía y emoción encuentran espacio dentro de una propuesta que mira hacia las raíces del género desde una banda contemporánea.
Los Domingueros entienden que una canción puede tener los puños arriba sin dejar los pies quietos. “The Change” cruza Ska Punk, Reggae y Dancehall desde Estados Unidos en una mezcla que transforma la energía contestataria en movimiento.
Kill Michael no necesita acelerar para resultar contundente. Desde Portland, Estados Unidos, “SDRAWKCAB” trabaja con otra clase de fuerza: una que estira el tiempo, acumula tensión y convierte la pesadez en un estado del que cuesta desprenderse.
