BrainSludge llega desde Radford, Virginia, con una declaración de principios bastante poco higiénica. “Lust for Blood” recupera la crudeza del Death y el Thrash Metal de vieja escuela, la pasa por una producción deliberadamente agresiva y deja que la distorsión haga el resto del trabajo.
Primero deja que la temperatura suba. Tom Sless contiene la fuerza de “Not Famous Yet” durante más de un minuto hasta que, alrededor del 1:06, abre las válvulas y convierte la espera en puro desfogue. Classic Rock con músculo, guitarras de las que todavía ensucian los parlantes y una personalidad refrescante que evita convertir el amor por lo clásico en nostalgia.
“IN2U” no necesita correr para llegar lejos. Stoker trabaja desde la intimidad del Indie Rock y el Folk Punk, permitiendo que la canción avance con paciencia hasta encontrar uno de sus mayores encantos en el tramo final: armonías vocales que comienzan a multiplicarse y convierten una confesión pequeña en algo mucho más grande.
Hay canciones que parecen ensanchar el paisaje apenas comienzan a sonar. “Of the Essence” lleva a Virtual Nobodies hacia un Indie Rock de horizonte amplio, guitarras que respiran aire libre y una sensación de movimiento capaz de convertir unos minutos de música en ganas de seguir avanzando.
Una canción conocida puede convertirse en territorio propio cuando alguien se atreve a desarmarla en lugar de limitarse a reproducirla. Sleep Nation se une a Sisters Mann para llevar “MANEATER” hacia un paisaje más oscuro, eléctrico y nocturno, donde aquel clásico de Hall & Oates cambia de piel y encuentra otra manera de morder.
Cuando un lugar nos ha servido un plato memorable, regresar cambia las reglas: ya no llegamos simplemente con hambre, llegamos con expectativas. Alien Ant Farm había dejado el listón alto en Rockear y “Gaslighter”, junto a Judge & Jury, consigue algo todavía mejor que repetir la receta: recordarnos por qué queríamos volver.
Primero llega casi al oído. Después aparecen el beat, el Hip Hop y unas guitarras que convierten el susurro en descarga. Desde Estados Unidos, gnx75 construye “C.H.A.N.G.E” como si cambiar también significara dejar atrás una versión nuestra mientras el volumen sigue subiendo.
Sink In ya nos había mostrado que sabe poner músculo detrás de la emoción. En “Breathe” vuelve a hacerlo desde otra dinámica: comienza administrando el pulso, deja que la tensión se cocine y, cuando llega el momento, abre las válvulas de una fuerza que la banda estadounidense ya convirtió en parte de su personalidad.
El parentesco puede explicar cómo empezó una banda, pero jamás puede sostener una canción. Orpheus and Apollo lo entiende en “Animal”: padre e hijo comparten proyecto, sí, aunque cuando entran las guitarras esa historia familiar cede el lugar a algo bastante menos doméstico.
Cinco minutos y medio dan tiempo suficiente para pulir una canción. Y’ALL’RE parece mucho más interesada en hacer lo contrario. “Hipster Riot” encuentra personalidad en guitarras ásperas, una voz femenina que puede pasar del canto al desgarro y un tramo final que se niega a encontrar el freno.
