El Gangsta Rabbi, Steve Lieberman es de esas propuestas musicales diferenciales, con un largo recorrido musical y una historia de vida increíble, además el récord Guinness con la canción más larga lanzada al mercado, el artista nos presenta un disco que cruje, protesta y respira electricidad. Steve Lieberman abraza la distorsión como identidad y convierte su bajo japonés barato en un arma sonora que marca todo el recorrido. Entre enojo, ironía y una estética casera llevada al extremo, Cheap Japanese Bass Opus 236 48/86 demuestra que el punk más sucio sigue siendo un espacio de libertad donde la imperfección no es error: es manifiesto. Acompáñanos a escucharlo juntos, ¿estás list@ para Rockear?

Artista: Steve Lieberman
Nombre del Disco: Cheap Japanese Bass Opus 236 48/86
Géneros: Clásica / Instrumental / Jazz / Metal
País: Estados Unidos
Número de tracks: 11
Fecha de lanzamiento: julio 23 2025

  • ¿Qué estilo o género musical es?: Punk militar (fusión de noise punk, metal y música militar)
  • ¿Dónde se puede encontrar el lanzamiento?: Spotify, ReverbNation, SoundCloud
  • ¿Qué inspiró al artista a crear esta música?: 50 años tocando
  • ¿Qué pueden esperar los oyentes de este lanzamiento?: Sorpresa
  • ¿Cuál es la historia detrás de este lanzamiento?: 50 años

En Cheap Japanese Bass Opus 236 48/86, Steve Lieberman vuelve a demostrar que el punk puede ser un refugio, un arma y una declaración de identidad al mismo tiempo. Lo que aquí tenemos no es un disco diseñado para complacer, ni una producción que busque suavizar bordes: es una obra donde el ruido funciona como verdad, donde cada distorsión cuenta una historia y cada imperfección se convierte en un gesto estético. El bajo japonés barato —ese instrumento casi mítico en el universo de Lieberman— no solo define el sonido de estas canciones, sino que se vuelve protagonista absoluto de una narrativa que mezcla precariedad, ironía, frustración, celebraciones extrañas y momentos de introspección envueltos en suciedad sonora.

A lo largo de sus once tracks, el álbum oscila entre la confrontación explícita, la introspección desgastada y una experimentación casi folclórica. Hay humor corrosivo, enojo teatral, texturas ásperas y un compromiso radical con la autenticidad. La remasterización no intenta “corregir” nada: solo permite que la mugre respire. En cada canción hay una sensación de urgencia, de arte hecho desde la periferia, donde las reglas no importan y la crudeza se vuelve una declaración ética.

Es un álbum para quienes encuentran belleza en lo roto, emoción en lo disonante y verdad en lo imperfecto.


Al mejor estilo de Rockear, acompáñanos a disfrutar de este Disco de principio a fin. Como siempre escucharemos el trabajo discográfico completo y expresaremos lo que sentimos de cada track. Les presentamos el artista Steve Lieberman, un viejo conocido de la casa que en esta oportunidad nos entrega su más reciente trabajo discográfico Cheap Japanese Bass Opus 236 48/86 cada track es una gran exploración con atmósferas cargadas de buenos riff de guitarras, una nueva banda que nos llega a la curaduría de Youhearus ¿estás list@ para Rockear con nosotros?

  • 1. Surrounded By Pretty Girls (remaster)

«Surrounded By Pretty Girls abre el disco con una explosión de distorsión cruda que no pide permiso para irrumpir, y Steve Lieberman lo sabe: usa esa aspereza como un arma, no como un defecto. “Surrounded By Pretty Girls” (remaster) retiene la esencia punk más sucia imaginable, donde la mezcla apretada deja cada línea de bajo crujiente, saturada y casi abrasiva. El bajo barato —ese protagonista declarado del álbum— ruge como un motor viejo al borde de fundirse, pero esa es precisamente la magia: cada nota suena como si fuera la última que puede soportar el instrumento. La voz, nasal y urgente, casi se pelea con la instrumentación. Lieberman canta como quien escupe verdades sin filtro, en un registro que roza la incomodidad, y sin embargo, transmite una autenticidad imposible de fabricar. El tema vibra entre humor ácido, neurosis callejera y una especie de caos emocional que solo el punk más honesto puede sostener. La base rítmica parece tambalearse a propósito, creando una sensación de inestabilidad que funciona como mensaje: este no es un mundo bonito, aunque el título sugiera lo contrario. El remaster conserva las asperezas necesarias pero potencia un poco la presencia del bajo, dándole ese filo metálico adicional. Un comienzo digno de un disco que no piensa dejar sobrevivientes«.
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  • 2. That Skinhead Made Me Tilt-Exacting the Penalty (Remaster)

«Aquí el álbum entra en un terreno más agresivo, casi confrontacional. “That Skinhead Made Me Tilt” funciona como una anécdota convertida en grito, una vivencia callejera transformada en catarsis eléctrica. El bajo barato vuelve a tomar el mando, gruñendo con un ataque áspero y desafinado que encaja perfecto con el espíritu punk del tema. No intenta sonar bonito: intenta sonar real. Y lo logra. La interpretación vocal es frenética, casi teatral. Lieberman acelera sílabas como si su garganta fuera otro instrumento defectuoso dentro del caos. El tema respira energía descontrolada, como una pelea verbal callejera convertida en canción. Las líneas melódicas apenas existen; lo que predomina es la actitud. La mezcla remasterizada no limpia nada —y eso es bueno—, pero sí aporta un poco más de presencia a las capas de ruido que rodean la canción: está todo ahí, vibrante, crudo, empujando el oído al límite. Hay secciones donde pareciera que el track va a desmoronarse, pero justamente ese borde peligroso mantiene la tensión. En esencia, es un pequeño estallido de rabia, ironía y caos que captura la angustia urbana del punk más callejero. Una pieza incómoda, ruidosa y completamente fiel al espíritu DIY que define a Lieberman«.
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  • 3. Cheep Japanese Bass (Remaster)

«Cheep Japanese Bass es casi un manifiesto personal. El bajo barato —ese tótem del álbum— se convierte aquí en símbolo, en bandera, en orgullo de lo defectuoso. La canción vibra con un espíritu punk que celebra la imperfección, convirtiendo la precariedad técnica en identidad artística. El riff principal es tosco, repetitivo y saturado hasta sangrar, pero esa repetición funciona como mantra, como recordatorio de que el arte no necesita pulido para tener carácter. La voz, prácticamente hablada en ciertos fragmentos, se mezcla con la distorsión en un equilibrio caóticamente perfecto. La producción remasterizada le da un poco más de claridad al rango medio, permitiendo que ciertos matices del bajo salgan a flote entre el ruido. Este track funciona como declaración estética: Lieberman eleva un instrumento a la categoría de arma poética. No hay trucos, no hay artificios; solo actitud. El ritmo crudo y casi mecánico crea una sensación de marcha, como si el bajo te arrastrara por un callejón lleno de graffiti, aceite y humo. La canción no busca convencer a nadie: existe en sus propios términos, orgullosa de su sonido sucio y de sus bordes filosos. Es un homenaje punk a lo que normalmente se considera basura. Y por eso mismo, vibra con autenticidad«.
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  • 4. OK Dr. Puppeteer, Dude I’m in Command (remaster)

«Aquí el disco toma un giro, casi surreal. El título ya lo sugiere OK Dr. Puppeteer, Dude I’m in Command: hay un tono de ironía, un juego con la fantasía y la rebeldía, y la música acompaña ese espíritu irreverente. Desde el inicio, el bajo suena como un tren oxidado, empujando al track hacia adelante con insistencia. La guitarra —o lo que queda de ella entre la distorsión— se vuelve un zumbido continuo, un acompañamiento ruidoso que intensifica la sensación de caos controlado. La interpretación vocal es una mezcla entre paranoia, teatralidad y actitud punk de esquina. Es casi un monólogo caótico, donde el narrador toma “el control” como quien se adueña de un escenario improvisado. El remaster permite distinguir un poco más las capas, pero conserva la esencia de grabación casera pasada por cinta. Hay algo entrañable en la precariedad sonora del track: todo parece construido sobre impulsos más que sobre estructura. Los gritos, las frases repetidas y los cambios bruscos de intención ayudan a crear una narrativa ruidosa que sigue siendo adictiva. Es uno de esos momentos donde Lieberman abraza lo absurdo y lo convierte en himno punk personal. Imperfecto, estridente y lleno de personalidad, este track es un grito de autonomía dentro del universo ruidoso del álbum«.
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  • 5. My Bass On My Shoulder Like a Rifle-One-9 Litre (remaster)

«My Bass On My Shoulder Like a Rifle-One-9 Litre tiene un aire marcial, como si el bajo fuera realmente un arma cargada. La pulsación constante y metálica del instrumento crea una tensión particular, casi militar, pero pasada por el filtro ruidoso del punk más subterráneo. La metáfora del bajo-rifle funciona perfectamente: cada golpe de cuerda suena como un disparo mal calibrado, lleno de vibración y suciedad sonora. La voz aquí se siente más rabiosa, menos irónica. Lieberman suelta las frases como si marchara en medio de un caos urbano, entre sirenas, humo y grafitis. El ritmo repetitivo genera una sensación de avance forzado, como si la canción te empujara sin descanso. El remaster deja respirar un poco más al bajo en el espectro sonoro, resaltando sus frecuencias graves sin suavizar su aspereza. La atmósfera general es cruda, tensa y algo distópica. La composición gira en torno a la idea del instrumento como extensión del cuerpo, como arma contra el mundo. El track se convierte en un retrato sonoro de resistencia, de improvisación rabiosa y de identidad punk asumida sin filtros. Es una pieza incómoda, vibrante y llena de actitud. Todo en ella parece al borde del colapso, pero de ese caos nace su fuerza. Un estallido de ruido convertido en declaración de guerra personal«.
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  • 6. We Welcome You To Our Coalition (Remaster)

«We Welcome You To Our Coalition funciona como una especie de himno distorsionado, un saludo colectivo hecho desde la mugre sonora y la crudeza absoluta. “We Welcome You To Our Coalition” no se siente como un mensaje amistoso: es más un apretón de manos grasiento, rudo, donde la bienvenida es brutal, desafinada y cargada de energía callejera. El bajo vuelve a reinar con ese sonido áspero, crujiente, casi como un cable pelado que chisporrotea al ritmo de cada pulsación. La mezcla remasterizada conserva su suciedad original, pero permite que algunas frecuencias medias sobresalgan con más claridad, revelando matices que antes quedaban enterrados en el ruido. La voz aquí parece una mezcla entre arenga y amenaza, lanzada con un tono urgente que no busca agradar, sino dejar claro que la “coalición” es un refugio para inadaptados. Hay un espíritu comunitario, sí, pero expresado bajo el lenguaje del punk: rudo, directo y sin adornos. La estructura repetitiva funciona como un ritual improvisado en un garaje húmedo, donde cada grito se convierte en una especie de sello de pertenencia. Lo fascinante es cómo la precariedad se transforma en estética. Nada está perfectamente afinado, nada está perfectamente cuadrado, pero todo vibra con un sentido de identidad feroz. Es un himno para quienes encuentran belleza en el caos«.
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  • 7. Hey You Superstar (With An American Guitar) (Remaster)

«En Hey You Superstar (With An American Guitar), Steve Lieberman toma la figura del “superstar” y la destroza con sarcasmo punk. No hay glamour aquí; lo que hay es ruido, distorsión y una guitarra americana que chirría como si hubiera sido recuperada de un basurero. La canción se abre con un riff tosco, sin ninguna intención de sonar heroico. En su lugar, suena como un instrumento que protesta por ser tocado, y aun así se vuelve parte esencial del carácter del tema. La voz se abre paso entre la saturación con un tono casi burlón, como si Lieberman estuviera señalando directamente a quienes buscan validación superficial. Su interpretación es sucia, nasal y llena de una especie de desprecio juguetón. La mezcla remasterizada aporta un poco más de definición a las capas de ruido, pero sin sacrificar la esencia caótica que define el álbum. El bajo mantiene su sonido característico: crudo, vibrante, siempre al borde de la desintegración. Las líneas repetitivas generan un efecto hipnótico que sostiene la estructura del track, mientras la guitarra lanza ataques sonoros improvisados. “Hey You Superstar” funciona como una crítica disfrazada de broma ruidosa, un recordatorio de que el punk no idolatra sino derriba pedestales. Es una pieza incómoda y deliciosamente descarada, fiel al espíritu anti-establishment».
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  • 8. Approaching 1974 With My Weapon, A Cheap Japanese Bass (Remaster)

«Approaching 1974 With My Weapon, A Cheap Japanese Bass tiene una vibra casi narrativa: Lieberman viaja hacia una especie de 1974 personal, una época simbólica donde el punk y la irreverencia nacieron de la precariedad. Su “arma”, el infame bajo japonés barato, vuelve a protagonizar la historia con un sonido que vibra como si estuviera a punto de romperse. El riff es insistente y minimalista, con una distorsión que rellena todo el espacio, creando una muralla de ruido que se siente primitiva y visceral. La interpretación vocal se inclina aquí hacia un tono más confesional, aunque sigue siendo áspero y lleno de tensión. Lieberman no canta: dispara palabras. Cada línea tiene esa urgencia casi adolescente del punk primerizo, como si fuera la primera vez que alguien se sube a un garaje a gritarle al mundo. El remaster aporta claridad sin suavizar ningún borde. Se escuchan los artefactos, las saturaciones, las pequeñas imperfecciones de ejecución que le dan autenticidad y carácter. La canción parece construida como una carta desde el pasado, un homenaje irónico y ruidoso a los inicios del movimiento. La estética lo-fi no es un accidente: es un manifiesto. Y en ese manifiesto, Lieberman reafirma que la crudeza no es solo un sonido, es una postura. Una mirada punk hacia el tiempo«.
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  • 9. Get The Heck Off That Mic! (Remaster)

«Get The Heck Off That Mic! es de los track más explosivos del disco. Desde el primer segundo, suena a pelea verbal capturada en directo, como si alguien hubiera presionado “REC” justo en medio de una discusión de garaje. El bajo domina nuevamente la mezcla con ese tono saturado que parece escupir electricidad. Cada nota vibra con un descontrol encantador, mientras la voz estalla con un enojo casi teatral. El título lo dice todo: hay un reclamo, una expulsión, un conflicto activo. Lieberman grita con tal vehemencia que la distorsión vocal se convierte en parte del arreglo. La remasterización apenas pule los bordes, permitiendo que la energía bruta siga intacta. La canción avanza con una especie de ritmo caótico pero constante, como si todos los instrumentos estuvieran empujando hacia adelante al mismo tiempo sin ponerse de acuerdo. Ese desorden organizado es precisamente lo que sostiene la identidad del tema. A nivel emocional, el track destila frustración y adrenalina. No hay reflexión profunda: hay reacción instintiva. Esa espontaneidad recuerda al espíritu más puro del punk, donde la emoción manda sobre la técnica. “Get The Heck Off That Mic!” es un golpe directo al estómago, un estallido de energía sin filtros, construido desde el enojo y la autenticidad absoluta. Un momento caótico, urgente y memorable dentro del álbum«.
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  • 10. Rusty Dusty Garage Gloom Decor (Remaster)

«En Rusty Dusty Garage Gloom Decor, Lieberman se sumerge en una estética más oscura, casi depresiva, pero siempre atravesada por la suciedad sonora característica del álbum. El título lo insinúa: óxido, polvo, un garaje lúgubre. Y la música lo refleja perfectamente. El bajo cruje como un pedazo de metal viejo siendo arrastrado por el piso. La saturación no es adorno: es una textura que envuelve todo el track, dándole un carácter turbio y casi claustrofóbico. La voz suena más apagada, menos confrontativa y más introspectiva, aunque mantiene la aspereza. Es como un monólogo interno ecoando dentro de un espacio deteriorado. El remaster expone un poco más las frecuencias graves, logrando que el ambiente se sienta más pesado, más denso. La estructura repetitiva funciona aquí como un símbolo de desgaste. Cada compás vuelve al mismo punto, como un ciclo de frustración atrapado en un garaje lleno de herramientas oxidadas. El tempo constante refuerza esa sensación de encierro emocional. Lo más interesante es cómo Lieberman consigue que el ruido se vuelva atmósfera. No hay ornamentos, no hay melodías evidentes: hay textura. Un malestar casi tangible. Este track es un viaje hacia lo decadente, un retrato de la soledad punk vista desde la mugre y el óxido. Un punto oscuro que le da variedad al álbum sin perder su esencia ruidosa«.
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  • 11. Militia Klezmer Overture to Cheap Japanese Bass (Remaster)

«El cierre del disco es una rareza deliciosa: Militia Klezmer Overture to Cheap Japanese Bass una mezcla improbable entre lo militar, lo klezmer y ese bajo japonés barato que sirve de columna vertebral para todo el proyecto. Aquí Lieberman juega más con la experimentación, creando una especie de marcha caótica que combina elementos folklóricos judíos con un espíritu punk ruidoso y combativo. El resultado es un híbrido extraño, vibrante y profundamente personal. El bajo mantiene su carácter rasposo, pero esta vez se entrelaza con líneas melódicas que parecen sacadas de una fiesta klezmer pasada por un filtro de distorsión y suciedad. La sensación es festiva y marcial al mismo tiempo, con un ritmo que avanza como un desfile destartalado. La voz es más narrativa, casi como un maestro de ceremonias que presenta esta “overtura” improvisada. La mezcla remasterizada mejora la separación entre los elementos, permitiendo que los guiños melódicos sean reconocibles dentro del caos general. Este track cierra el álbum con humor, irreverencia y una sensación de identidad radical. Es punk, sí, pero también es un homenaje a raíces culturales reinterpretadas desde el ruido. Es un final audaz, imperfecto y tremendamente único, que encapsula el espíritu creativo de Lieberman: hacer música desde la marginalidad con absoluta libertad«.
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Playlist Rockear.Co Spotify 32

Suficientes argumentos hacen que el estreno de Militia Klezmer Overture to Cheap Japanese Bass también sea recomendado y agregado a nuestra playlist en Spotify de Rockear.Co Nuevas Joyas Underground.
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El Gangsta Rabbi nos presenta su canción Oh, Crotch Rocket. Una versión punk de milicia de ‘Crotch Rocket‘ (2012), quizás la canción más ruidosa.

Artista: Steve Lieberman
Canción: Oh, Crotch Rocket
Géneros: Clásica / Instrumental / Jazz / Metal
País: Estados Unidos

«Una vez más nos llega material nuevo de Steve Lieberman el rabino gangsta, en esta oportunidad nos trae Oh, Crotch Rocket, un track con un arranque inmediato de guitarras filosas y un bajo vibrante, este tema captura la esencia más visceral del punk urbano y de garaje. No hay introducciones largas ni ornamentos: desde el primer segundo, la canción escupe su rabia contra la indiferencia social. La batería, rápida y directa, se convierte en un metrónomo de rebeldía que guía el caos con precisión. La voz, rasgada y cruda, transmite la urgencia de un mensaje que no busca aprobación, sino desahogo. El estribillo, simple y coreable, invita a gritarlo en manada, como un acto de resistencia colectiva. La producción conserva la aspereza, con un sonido casi de garaje que intensifica la autenticidad. No es un tema que busque pulcritud; es un retrato sonoro de la frustración y la necesidad de alzar la voz. Perfecto para quienes entienden el punk no como un género, sino como un grito de vida. Como es ya una tendencia en el comportamiento musical del artista, sus pistas son largas y ésta no es la excepción».

Una melodía que denuncia el racismo y el horror en ambos bandos de la guerra del 7 de octubre de 2023. Toco aquí unos 25 instrumentos, sin ningún respeto por la corriente principal. Militia Punk, mi propio género que fusiona noise punk, trash metal y marching band, ¡así que podemos elegir entre marchar o hacer moshing! Llevo 33 años en la escena con 90 álbumes.

Canción: Resistance Against The Hate
Géneros: Clásica / Instrumental / Jazz / Metal
País: Estados Unidos

«El rabino gangsta y el rey del punk judío ya es un viejo conocido de la casa Rockear.Co, lo recordamos especialmente porque obtuvo el récord de la canción lanzada oficialmente más larga en 2020-2021, y en el pasado ya hemos tenido la oportunidad de escuchar otros lanzamientos del artista y a decir verdad es un sonido muy particular, y es un sello que siempre lo identifica, y con Resistance Against The Hate no es la excepción. Aquí conserva mucho de ese sonido de sus anteriores lanzamientos, y hasta el inicio son muy parecidos, además que su sonido es sucio, muy característico del punk y ese es otro de sus características especiales, y no sólo por ello, si no que en su chip musical siempre está el construir canciones largas, aquí nos enfrentamos a un track de 8:09 minutos, donde mezcla el género con el rock y algo de Psicodelia. Su música es vertiginosa y frenética, la velocidad y densidad de la canción es tan alta, que casi te «marea«, es pesada y por su característico sonido aún más.

We are the short – bus Riders.

Un nuevo arreglo de milicia punk de »We Have No Rights»(2009).

Steve Lieberman Nota Rockear.Co

Canción: We are the short – bus Riders 
Nombre del Disco: 6th king of Jewish Punk – Peace in the holy landd / Not to be taken away! (#43/81) Opus #149
Géneros: Metal / Rock / Punk.

A Rockear con la canción We are the short – bus Riders

Esta es de estas propuestas musicales que cuando la escuchas, intuyes que hay algo interesante por explorar, al hacer una inmersión en su disco y su carrera, uno conecta muchas cosas entre ellas su estilo, su sonido, además de ser compositor e instrumentalista a pesar de la enfermedad que carga. Debemos confesar que no hemos escuchado el tema que tiene el récord Guinness como la canción más larga, tal vez algún día le dediquemos las 35 horas, 41 minutos y 9 segundos que dura, creo que sería también un récord para uno escuchar una sola canción tanto tiempo. Desde lo musical es esa propuesta punk, donde el artista encaja muy bien, además muy particular que Steve fue «el único músico de heavy metal judío ortodoxo del mundo con un contrato discográfico», hay una historia y composiciones muy interesantes detrás de él que vale la pena explorar.
Por todo lo mencionado, hacen que el estreno de Steve Lieberman, también sea recomendada y agregada al playlist en Spotify de Rockear.Co con lo mejor de la música independiente del planeta. 
Y tú ya la tienes?, escúchala aquí y prepárate para la mejor selección musical”.”.

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Steve Lieberman aspira a recuperar el récord mundial Guinness de la canción lanzada oficialmente más larga habiendo ostentado el récord de la canción lanzada oficialmente más larga en 2020-2021, Steve busca recuperar ese récord con ‘The Post-Militia Pogo-Battalion (#39/77)’, que hasta el momento dura 69 horas. 

Steve Lieberman parece no poder tomar un descanso cuando se trata de romper récords mundiales Guinness. Lieberman ostentaba el récord mundial Guinness de la canción lanzada oficialmente más larga por The Noise Militia (n.° 38/76) con 35 horas, 41 minutos y 9 segundos, desde el 3 de diciembre de 2020 hasta el 2 de octubre de 2021.

En marzo de 2022, la secuela de Lieberman de «The Noise Militia», titulado The Post-Militia Pogo-Battalion (#39/77), dura más de 68 horas y fue presentado al Guinness para reclamar el récord. Steve Lieberman, también conocido como el rabino gangsta y el rey del punk judío, es un cantante, compositor, músico multiinstrumental, compositor, arreglista, productor y ex contralor de la aldea estadounidense de punk rock/metal que reside en Freeport, Nueva York.

Lieberman es a menudo considerado un músico outsider, descrito como «caminando en la línea entre la locura y el genio (sic)«. Esto se ha atribuido en parte a su lucha de toda la vida contra el trastorno bipolar, que lo golpeó por primera vez en 1970, a la edad de 11 años, así como a su lucha de una década contra la leucemia progresiva en sus últimos años, que finalmente se consideró terminal y se ha convertido en un problema, tema recurrente en sus letras.

A finales de 2017, Lieberman rechazó todo tratamiento adicional contra el cáncer. A partir de ese momento, estuvo entrando y saliendo de cuidados paliativos domiciliarios. En la primavera de 2013, cuando su cáncer progresó hasta convertirse en leucemia mielofibrosis, Lieberman tomó el ahora oscuro voto bíblico nazareo de por vida que luego atribuyó a su inesperada supervivencia relativamente larga con la enfermedad.

Un poco sobre Steve Lieberman

Steve Lieberman (nacido el 21 de junio de 1958), también conocido como el rabino gangsta y el rey del punk judío, (nombre en hebreo ליב פרץ בין אליאזר ה־בדלן ה־נזדי o Lev Ava’ran bar-Eli’ezar ha-Bad’ lan ha-Naz’ari) es un cantante, compositor, músico multiinstrumental, compositor, arreglista, productor y ex contralor municipal estadounidense de punk rock/metal que reside en Freeport, Nueva York. 

Es un nazareo hebreo, el fundador de The Bad’lanim, una secta minoritaria del judaísmo y vegetariano desde 1995. Ostentaba el récord mundial Guinness de la canción más larga lanzada oficialmente por The Noise Militia (#38/76) con 35 horas. 41 minutos y 9 segundos, desde el 3 de diciembre de 2020 hasta el 2 de octubre de 2021.

El 1 de junio de 2022, la secuela de Lieberman de «The Noise Militia» titulada The Post-Militia Pogo-Battalion (#39/77) se completó con una duración de 76 horas, 30 minutos y 27 segundos y se envió al Guinness sin éxito para reclamar el registro. Lieberman es a menudo considerado un músico outsider, descrito como «caminando en la línea entre la locura y el genio«.

En 2009, Lieberman firmó un contrato de varios álbumes con el sello independiente judío JDub Records, ocupando el lugar de Matisyahu en su lista de artistas. En la primavera de 2011, Lieberman, un contralor municipal de profesión, era «el único músico de heavy metal judío ortodoxo del mundo con un contrato discográfico», según Newsday. 

Steve Lieberman a lo largo de su carrera, ha lanzado comercialmente 39 CD y 38 álbumes en casete en el underground, utilizando el apodo de Bop Bop Bigger Bab-èL y reeditado en 2016 con motivo del 25 aniversario de su primer álbum en cassette, «Bang the Bass«. Bopmania» como «Bop Bop Bigger Bab-èL con Steve Lieberman«.

Escucha la canción en YouTube

En todos sus lanzamientos, Lieberman canta y toca todos los instrumentos. En los primeros lanzamientos en casetes de sonido primitivo de la década de 1990, tocó acordes y solistas con un bajo distorsionado acompañado de una caja de ritmos Yamaha DD-6. En 2002, cuando comenzó a lanzar CD comerciales, agregó e incluyó flautas, así como varios instrumentos de metal y una variedad de instrumentos orientales.

En sus últimos años, agregó guitarras de 6 cuerdas y arregló y tocó un coro completo de metales y vientos de madera en un esfuerzo por fusionar el punk rock con la música de bandas de música y el jazz y, finalmente, la ópera y la música clásica. Compartió escenario con Weezer, Andrew WK. , Glassjaw, Ryan Dunn and the Misfits antes de retirarse de la actuación en diciembre de 2011 para luchar contra la leucemia mieloproliferativa en fase acelerada.

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