Subir a un escenario debería costar canciones, ensayo y sudor; no convertirse en otra factura para quien intenta mantener viva una banda. Tornado Lobster Killer conoce esa contradicción desde dentro y la convierte en “Pay to Play”, Skate Punk y Hardcore melódico italiano con sarcasmo suficiente para reírse mientras aprieta los dientes.
Pensar debería ser una herramienta; Kadikaze imagina una sociedad donde empieza a parecer un estorbo. Desde Andalucía, “Quien Piensa Pierde” lleva esa contradicción al Nu Metal con velocidad, rabia y una consigna que suena absurda hasta que miramos alrededor.
The Lonely Mts llega desde las alturas de Colorado con “Don’t Forget Me”, una canción que se instala en el Emo sin necesidad de convertir la sensibilidad en fragilidad: guitarras, energía y emoción encuentran espacio dentro de una propuesta que mira hacia las raíces del género desde una banda contemporánea.
Los Domingueros entienden que una canción puede tener los puños arriba sin dejar los pies quietos. “The Change” cruza Ska Punk, Reggae y Dancehall desde Estados Unidos en una mezcla que transforma la energía contestataria en movimiento.
Hay nombres que anuncian una catástrofe y otros que parecen ponerle cuenta regresiva. Doomsday Clocksmen pertenece al segundo grupo y debuta con “The Fire”, una canción que planta su bandera en el Hard Rock y el Metal Alternativo con el riff como principal combustible.
Una sonrisa demasiado perfecta, una promesa de bienestar y la sospecha de que alguien está decidiendo cuánto podemos pensar. VERATIE convierte “Tranquillium” en una seductora pesadilla clínica donde el Nu-Metal, la electrónica y una poderosa propuesta audiovisual hacen difícil distinguir el cuidado del control.
Kill Michael no necesita acelerar para resultar contundente. Desde Portland, Estados Unidos, “SDRAWKCAB” trabaja con otra clase de fuerza: una que estira el tiempo, acumula tensión y convierte la pesadez en un estado del que cuesta desprenderse.
El Reggae nació en una isla donde ritmo y espiritualidad aprendieron hace mucho tiempo a caminar juntos. Andre Walker retoma ese vínculo en “Run weh the devil – Instrumental”, una pieza que prescinde de la voz y deja que el pulso jamaicano encuentre su propia manera de acercarse al Gospel.
Cuando todo alrededor parece salir mal, existen dos opciones: dejar que la rabia se acumule o conectarla a un amplificador. Wisher escoge la segunda en “Get Off”, una descarga donde Hard Rock y Metal Sinfónico encuentran en la voz de Kayleigh Kann y dos guitarras melódicas una manera de empujar hacia adelante.
El nombre ya incomoda antes de pulsar play y My Potential Suicide no parece interesado en aliviar la sensación. “Candidiasis” convierte Punk Rock, Hardcore y Post-Punk en una descarga breve, corrosiva y deliberadamente áspera que encuentra personalidad precisamente donde otros intentarían limpiar los bordes.
