Una sonrisa demasiado perfecta, una promesa de bienestar y la sospecha de que alguien está decidiendo cuánto podemos pensar. VERATIE convierte “Tranquillium” en una seductora pesadilla clínica donde el Nu-Metal, la electrónica y una poderosa propuesta audiovisual hacen difícil distinguir el cuidado del control.
Kill Michael no necesita acelerar para resultar contundente. Desde Portland, Estados Unidos, “SDRAWKCAB” trabaja con otra clase de fuerza: una que estira el tiempo, acumula tensión y convierte la pesadez en un estado del que cuesta desprenderse.
El Reggae nació en una isla donde ritmo y espiritualidad aprendieron hace mucho tiempo a caminar juntos. Andre Walker retoma ese vínculo en “Run weh the devil – Instrumental”, una pieza que prescinde de la voz y deja que el pulso jamaicano encuentre su propia manera de acercarse al Gospel.
Cuando todo alrededor parece salir mal, existen dos opciones: dejar que la rabia se acumule o conectarla a un amplificador. Wisher escoge la segunda en “Get Off”, una descarga donde Hard Rock y Metal Sinfónico encuentran en la voz de Kayleigh Kann y dos guitarras melódicas una manera de empujar hacia adelante.
El nombre ya incomoda antes de pulsar play y My Potential Suicide no parece interesado en aliviar la sensación. “Candidiasis” convierte Punk Rock, Hardcore y Post-Punk en una descarga breve, corrosiva y deliberadamente áspera que encuentra personalidad precisamente donde otros intentarían limpiar los bordes.
“Gravity” concede apenas 23 segundos para contemplar el paisaje antes de lanzarnos cuesta abajo. Euphoreon construye desde Nueva Zelanda siete minutos de Metal Sinfónico y Death Metal donde las voces se cruzan, la intensidad crece y el verdadero punto de ignición espera hasta bien entrada la canción.
El horizonte parece una línea perfectamente definida hasta que intentamos alcanzarlo. Pieces of the Fortress parte de una imagen igual de imposible en “Where the Ocean Meets the Sky” y la convierte en amplitud sonora: calma, peso y progresión dentro de una canción que prefiere construir paisajes antes que encerrarse en un solo género.
Hay discos que piden canciones sueltas y otros que reclaman algo que parecía perdido: sentarse, darle play al primer track y no levantarse hasta el último. El australiano Hayden Birmingham propone en “Rude Mood” 35 minutos de viaje instrumental donde una guitarra asume la voz principal y cambia de idioma entre Blues, Hard Rock, Metal, electricidad y acústica.
No todas las guitarras pesadas necesitan conducirnos hacia lugares oscuros. LeVioN utiliza la fuerza del Hard Rock y el Metal melódico para recorrer el camino contrario en “We Are One”: levantar la mirada, reconocernos en los demás y descubrir que también podemos Rockear cuando la música aprieta el puño para hablar de unión.
Diecinueve minutos cambian las reglas de la escucha. Cowardice y Cementation Anxiety construyen en “The Mile Before The Burning Shore” una travesía de Doom, Sludge, Death y Post-Metal donde el tiempo deja de medirse con reloj: se mide por capas, tensión y toneladas acumulándose sobre el cuerpo.
