Entre la energía del pop punk y la sensibilidad emo, Some Distance celebra ese espacio donde hacer música con los amigos todavía puede desordenarlo todo para bien.
Desde Chicago, Reserver entra en nuestra selección con un cruce de Post-punk e Indie Rock que invita a buscar desahogo entre asperezas. “Creams” nos acerca a una banda para la que hacer ruido también significa volver a encontrarse.
Ritmo industrial, actitud electro punk y oscuridad darkwave: IARA NAGA encuentra un cruce donde bailar también puede ser una forma de responder. “Big Fish” llega desde Reino Unido con el poder de los pequeños tiranos en la mira.
El miedo a perder a alguien también incluye una pregunta que cuesta pronunciar: ¿volveremos a encontrarnos? DREAMWVLKER regresa desde Estados Unidos con Metalcore y Electronicore alrededor de una ausencia que todavía exige respuesta.
Una voz limpia y otra áspera ponen dos caras al regreso de Project: GRIDLOKT. Desde Estados Unidos, el proyecto encuentra en ese contraste una forma de abordar cuánto nos cuesta mirar más allá de nosotros mismos.
Un arranque contenido, cerca de cuarenta segundos de espera y después la descarga. Mantigore lleva “Cry of the Abyss” desde la calma hasta la furia, con una letra donde romper las cadenas también significa quedarse a solas con la libertad.
Desde Estados Unidos, YLM Forest. junta dos placeres que disfrutamos en Rockear: descubrir música y dejarnos llevar por la fantasía. “Super Saiyan” invita a entrar en su faceta reggae con flow, imaginación y ganas de cambiar de ánimo.
Alex Sandra regresa desde Estados Unidos con Braeker en una colaboración de Metalcore oscuro: estrofas atmosféricas, guitarras pesadas y un estribillo donde la emoción conserva los dientes.
Entre Emo y Post-grunge, PÆRISH incorpora un impulso punk que invita a recibir “Then People Forget” de pie. Una entrada al cuarteto parisino donde la sensibilidad también tiene ganas de agitarse.
La oscuridad tiene micrófono en “Body Bags”. Joe 410 llega desde Estados Unidos al cruce entre Horrorcore y Trap Metal, con una identidad visual que convierte un estudio de grabación en territorio de amenaza.
