Desde Japón, AGOMETAL reúne el empuje del hardcore, el atractivo melódico y el componente electrónico en una propuesta que invita a perder la compostura.
Desde Japón, Heaven In Her Arms enfrenta la belleza del estribillo con una sección central demoledora: casi seis minutos de screamo y post-hardcore donde la fragilidad también pesa.
Entre la energía del pop punk y la sensibilidad emo, Some Distance celebra ese espacio donde hacer música con los amigos todavía puede desordenarlo todo para bien.
Desde Chicago, Reserver entra en nuestra selección con un cruce de Post-punk e Indie Rock que invita a buscar desahogo entre asperezas. “Creams” nos acerca a una banda para la que hacer ruido también significa volver a encontrarse.
Ritmo industrial, actitud electro punk y oscuridad darkwave: IARA NAGA encuentra un cruce donde bailar también puede ser una forma de responder. “Big Fish” llega desde Reino Unido con el poder de los pequeños tiranos en la mira.
El miedo a perder a alguien también incluye una pregunta que cuesta pronunciar: ¿volveremos a encontrarnos? DREAMWVLKER regresa desde Estados Unidos con Metalcore y Electronicore alrededor de una ausencia que todavía exige respuesta.
Una voz limpia y otra áspera ponen dos caras al regreso de Project: GRIDLOKT. Desde Estados Unidos, el proyecto encuentra en ese contraste una forma de abordar cuánto nos cuesta mirar más allá de nosotros mismos.
El poder vocal que nos enganchó a Kabusa Oriental Choir vuelve a encontrarse con una mezcla de tradición igbo y amapiano. “Cornerstone”, junto a David Acekeyz, lleva la añoranza de casa a un terreno donde también dan ganas de bailar.
Una voz femenina al frente, una masculina que interviene y guitarras de filo inquietante: Mortal Fable encuentra en ese juego una entrada poderosa al Metal melódico. Desde Turquía, “Tell Me What I Remember” lleva la desconfianza al terreno de la tensión musical.
Un arranque contenido, cerca de cuarenta segundos de espera y después la descarga. Mantigore lleva “Cry of the Abyss” desde la calma hasta la furia, con una letra donde romper las cadenas también significa quedarse a solas con la libertad.
