Desde Japón, Heaven In Her Arms enfrenta la belleza del estribillo con una sección central demoledora: casi seis minutos de screamo y post-hardcore donde la fragilidad también pesa.
Desde Japón, Heaven In Her Arms enfrenta la belleza del estribillo con una sección central demoledora: casi seis minutos de screamo y post-hardcore donde la fragilidad también pesa.